Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II A veces parece que al mismo tiempo queremos y no queremos algo, y en consecuencia nos alegramos y afligimos a la vez por el mismo acontecimiento. Por ejemplo, cuando tenemos que pasar una prueba decisiva en algún asunto de cualquier clase y para nosotros será muy importante haber triunfado en ella, deseamos y tememos al mismo tiempo el momento de esa prueba. Si cuando aguardamos ese momento nos enteramos de que se ha aplazado, eso nos alegrará y afligirá a la vez, ya que la demora se opone a nuestras intenciones pero nos proporciona un alivio instantáneo. Lo mismo ocurre cuando esperamos una carta importante y decisiva que no llega.
En tales casos actúan en realidad dos motivos diferentes sobre nosotros: uno más fuerte pero más distante —el deseo de pasar la prueba y alcanzar el triunfo—, y otro más débil pero más próximo: el deseo de permanecer de momento tranquilo y sin molestias y, además, con el remoto placer de la ventaja que tiene al menos el estado de incertidumbre esperanzada frente a la posibilidad de un desenlace desafortunado. Ocurre aquà en lo moral lo que en lo fÃsico cuando en nuestro campo visual un objeto pequeño pero cercano oculta otro mayor pero más lejano.
