Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II La razón merece también ser llamada profeta: nos presenta el futuro, en concreto, las consecuencias y efectos que en su día tendrá nuestro obrar actual. De este modo es apta para refrenarnos cuando los deseos de la voluptuosidad, los arrebatos de la ira o los antojos de la codicia pretenden inducirnos a algo de lo que en el futuro nos tendríamos que arrepentir.
El transcurso y los acontecimientos de nuestra vida individual se asemejan a los mosaicos bastos en lo que se refiere a su verdadero sentido y conexión. Mientras estamos muy cerca de ellos no reconocemos bien los objetos representados ni percibimos su significación y belleza: solamente tras habernos alejado algo se ponen ambas de relieve. Del mismo modo, con frecuencia no reconocemos la verdadera conexión de los sucesos importantes de la propia vida durante su transcurso ni inmediatamente después, sino solamente tras un cierto tiempo[648].
