Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Es seguro que algunos deben la felicidad de su vida a la simple circunstancia de tener una sonrisa agradable con la que se ganan los corazones. — No obstante, los corazones harÃan mejor en tener cuidado y aprender de la placa conmemorativa de Hamlet: that one may smile, and smile, and be a villain[660] (que uno puede sonreÃr y sonreÃr, y ser un villano).
La gente de grandes y magnÃficas cualidades tiene menos reparo en admitir o dejar ver sus defectos y debilidades. Consideran que es algo por lo que han pagado, o también piensan que más bien harán ellos honor a las debilidades antes de que ellas les avergüencen. Esto ocurrirá en especial cuando se trate de defectos que estén en conexión directa con sus grandes cualidades en cuanto conditiones sine qnibns non, de acuerdo con la expresión de George Sand antes citada: chacun a les défauts de ses vertus[661].
En cambio, existe gente de buen carácter y mente intachable que nunca admite sus pocas y pequeñas debilidades, sino que las oculta cuidadosamente y además es muy sensible a cualquier referencia que se haga a ellas: eso se debe justamente a que todo su mérito consiste en la ausencia de tachas y defectos, por lo que se menoscaba con cada defecto que se pone de manifiesto.
