Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Los nobles están adiestrados para no considerar sagrado nada más que su palabra de honor, creer con toda seriedad, rigidez y firmeza en el grotesco código del honor caballeresco, rubricarlo con su muerte en caso necesario y considerar verdaderamente al rey como un ser superior. — Nuestros cumplidos y manifestaciones de cortesÃa, en especial las respetuosas atenciones con las damas, se basan en el adiestramiento: también nuestro respeto a la cuna, el rango y el tÃtulo. Lo mismo ocurre con el grado de nuestra susceptibilidad a los juicios que se hacen contra nosotros: los ingleses están adiestrados para considerar un delito merecedor de la muerte el hecho de que se les eche en cara que no son gentlemen, y todavÃa más que les acusen de mentir; los franceses piensan lo mismo de la acusación de cobardÃa (lâche), y los alemanes, de la de estupidez; y asà sucesivamente. — Mucha gente ha sido adiestrada en una inquebrantable honradez de una especie, mientras que en todas las demás presenta muy poca. AsÃ, hay quien no roba dinero, pero sà todo lo que pueda disfrutar de forma inmediata. Algunos comerciantes estafan sin escrúpulos, pero en modo alguno robarÃan.
El médico ve a los hombres en toda su debilidad; el jurista, en toda su maldad; el teólogo, en toda su estupidez.
