Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Puesto que la alegrÃa y la pena no son representaciones sino afecciones de la voluntad, no se encuentran en el dominio de la memoria y no somos capaces de evocarlas ellas mismas, lo cual significarÃa reavivarlas; antes bien, solamente podemos hacernos presentes las representaciones de las que iban acompañadas, y sobre todo recordar las expresiones que provocaron, a fin de evaluar la Ãndole de aquellas afecciones. Por eso nuestro recuerdo de las alegrÃas y las penas es siempre incompleto y una vez que han pasado nos resultan indiferentes. Siempre será inútil que nos esforcemos en refrescar los placeres o dolores del pasado: pues la verdadera esencia de ambos se encuentra en la voluntad: mas esta, en sà y en cuanto tal, no tiene memoria; porque la memoria es una función del intelecto que por su naturaleza no produce ni contiene más que simples representaciones: y aquà no se trata de ellas. — Es curioso que en los dÃas malos podamos recordar con gran viveza los dÃas felices pasados y, en cambio, en los dÃas buenos solo recordemos los malos tiempos de forma muy imperfecta y frÃa.
