Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Con relación a la memoria hay que tener cuidado con el desorden y la confusión de lo aprendido; pero no con el exceso. Su capacidad no disminuye con lo que se ha aprendido, del mismo modo que las formas en que se ha modelado sucesivamente la arena no menguan su capacidad de nuevas formas. En ese sentido, la memoria no tiene fondo. No obstante, cuanto más numerosos y variados conocimientos posea un hombre, más tiempo empleará en descubrir lo que necesita repentinamente en un momento dado; porque él, igual que un comerciante, deberá buscar en un variado y grande almacén la mercancía que justamente requiere; o, hablando en propiedad, entre tantos cursos de ideas posibles tendrá que evocar precisamente aquel que como consecuencia del estudio previo le lleve al objeto requerido. Pues la memoria no es un depósito para la conservación sino simplemente una capacidad de ejercitar las fuerzas del espíritu; de ahí que la mente posea todos sus conocimientos solo potentia, no actie, — sobre esto remito al § 54 de la segunda edición de mi tratado Sobre el principio de razón.
