Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II No me sorprende que se aburran cuando están solos: no pueden reírse solos; eso les parece hasta de locos. — ¿Es acaso la risa una simple señal para los demás y un mero signo como la palabra? — La falta de fantasía y vivacidad del espíritu en general (dulness, αναισθησία και βραδΰτης ψυχής[666], como dice Theophr. Charact., c. 27), es lo que les prohíbe reír cuando están solos. Los animales no ríen ni solos ni en compañía.
Misón[667] el misántropo fue sorprendido por alguien cuando se reía solo; al preguntarle por qué se reía si estaba solo, la respuesta fue: «Precisamente por eso me río».
Sin embargo, el que con un temperamento flemático es simplemente un tonto, con uno sanguíneo sería un chiflado.
El que no va al teatro se parece al que se asea sin espejo; — pero peor hace el que toma sus decisiones sin pedir consejo a un amigo. Pues uno puede tener el juicio más acertado y correcto en todas las cosas excepto en sus propios asuntos; porque aquí la voluntad enseguida trastorna el intelecto. Por eso hay que buscar consejo, por la misma razón por la que un médico cura a todos excepto a sí mismo; para eso llama a un colega.
