Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II En las muchachas la naturaleza ha previsto lo que en sentido dramático se llama un efecto teatral; pues las dotó durante unos pocos años de abundante belleza, atractivo y plenitud, a costa de todo el resto de su vida; ello, a fin de que durante aquellos años pudieran apoderarse de la fantasía de un hombre en tal medida que fuera arrastrado a hacerse cargo formalmente del cuidado vitalicio de ellas de cualquier manera; un paso este para el que la simple reflexión racional no parecía darle una garantía lo bastante segura. Por eso la naturaleza ha dotado a la mujer, como a cualquier otra de sus criaturas, de las armas y herramientas que necesita para asegurar su existencia, y en el momento en que las necesita; pero en eso también ha procedido con su habitual espíritu ahorrativo. En efecto, así como la hormiga hembra después del apareamiento pierde las alas, que a partir de entonces son superfluas y hasta peligrosas para la relación con las crías, también la mujer pierde su belleza la mayoría de las veces después de uno o dos partos; probablemente, incluso por la misma razón.
Conforme a ello, las muchachas jóvenes consideran en lo más íntimo que sus ocupaciones domésticas o profesionales son cosas accesorias, incluso simples bromas: piensan que su única profesión seria es el amor, las conquistas y lo relacionado con ello, como el vestido, el baile, etc.
