Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II En el Indostán ninguna mujer es jamás independiente sino que todas están bajo la vigilancia del padre, del esposo, del hermano o del hijo, de acuerdo con el Código de Manu, capÃtulo 5, v. 148. El hecho de que las viudas se quemen junto con el cadáver del marido es, por supuesto, indignante; pero también es indignante que el patrimonio que el marido adquirió con la constante diligencia de toda su vida, confiando en que trabajaba para sus hijos, se lo gasten después con sus galanes. Mediam tenuere beati[683]. En el hombre, al igual que en los animales, el original amor maternal es puramente instintivo, asà que desaparece junto con el desamparo fÃsico de los hijos. A partir de ese momento debe aparecer en su lugar un amor fundado en la costumbre y en la razón, si bien a menudo no surge, sobre todo cuando la madre no ha amado al padre. El amor del padre a los hijos es de otra especie más sólida: se basa en un reconocimiento de su propio yo Ãntimo en ellos, asà que es de origen metafÃsico. —
