Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II De acuerdo con lo dicho, en la educación el punto principal sería que el conocimiento del mundo, cuya consecución podemos considerar el fin de toda educación, comience desde un justo término. Mas eso, como se ha mostrado, depende principalmente de que en todas las cosas la intuición preceda al concepto, y el concepto más restringido, al más amplio; y que así toda la enseñanza siga el mismo orden según el cual los conceptos de las cosas se suponen unos a otros. Pero tan pronto como nos hemos saltado algún elemento de esa serie, surgen conceptos defectuosos, y de estos, otros falsos, hasta que finalmente nace una visión del mundo embrollada de una forma particular, como la que casi todos llevan durante mucho tiempo en la cabeza, y la mayoría, para siempre. El que se examine a sí mismo descubrirá que la correcta o clara comprensión de algunas cosas y relaciones bastante sencillas no se le ha abierto hasta llegar a la madurez, y a veces de forma repentina. Pues ahí se hallaba un punto oscuro de su comprensión del mundo que surgió por haberse saltado el objeto correspondiente en aquella primera educación, bien se produjera ese salto de forma artificial por causa de los hombres, o de forma simplemente natural, a causa de la propia experiencia.
