Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Justo porque los errores tempranamente imbuidos son en su mayorÃa imposibles de extinguir, y porque el juicio es la facultad que más tarde madura, se debe mantener a los niños hasta los dieciséis años libres de todas las teorÃas que puedan contener grandes errores, es decir, de cualquier clase de filosofÃa, religión o visión general; y no debemos permitir que se ocupen más que en las disciplinas en las que no es posible ningún error, como las matemáticas, o en las que ninguno reviste mucho peligro, como las lenguas, la historia natural, la historia, etc. Pero, en general, a cada edad se deben dedicar únicamente a las ciencias que les resulten asequibles y plenamente comprensibles. La infancia y juventud es el tiempo de recopilar datos y llegar a conocer lo individual de forma especial y a fondo; en cambio, el juicio sobre lo general debe permanecer aún en suspenso, y las explicaciones últimas, aplazarse. Dejemos descansar el Juicio, ya que supone madurez y experiencia, y guardémonos de anticiparlo inculcando prejuicios que lo paralizarán para siempre.
