Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Existen en la Tierra paisajes realmente hermosos: pero con los figurantes que aparecen en ellos la cosa siempre va mal; de ahà que no haya que detenerse en estos.
Una ciudad con ornamentos arquitectónicos, monumentos, obeliscos, fuentes ornamentales, etc., y además con un empedrado tan miserable como el que es habitual en Alemania, se asemeja a una mujer que está adornada de oro y joyas pero lleva un traje sucio y andrajoso. Si queréis adornar vuestras ciudades como los italianos, adoquinadlas primero como los italianos. Y de paso, no coloquéis las estatuas en pedestales tan altos como casas, sino como las ponen los italianos.
DeberÃamos tomar la mosca como sÃmbolo de la desvergüenza y la impertinencia. Pues mientras que todos los animales temen al hombre más que a nada y ya de lejos huyen de él, ella se le posa en la nariz.
Dos chinos que se hallaban en Europa fueron por primera vez al teatro. Uno se ocupaba en comprender el mecanismo de la maquinaria, cosa que consiguió. El otro, pese a desconocer el idioma, intentaba descifrar el sentido de la obra. — Aquel se asemeja al astrónomo; este, al filósofo.
