Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Lo dura e inflexible que es la manera de pensar de la gran masa y lo difícil que es aproximarse a ella puede observarse de forma especial en los viajes. Pues quien posee la suerte de poder vivir más con los libros que con los hombres tiene siempre a la vista la fácil comunicación de los pensamientos y conocimientos junto con la rápida acción y reacción recíproca de los espíritus; por lo que olvida fácilmente lo distintas que son las cosas en el, por así decirlo, único mundo humano real, y al final cree que toda inteligencia adquirida pertenece inmediatamente a la humanidad. Solamente se necesita viajar un día en tren para observar que allá donde uno se encuentra ahora dominan, y hasta se conservan desde hace siglos, ciertos prejuicios, ideas erróneas, costumbres, usos y ropas que son desconocidos allá donde estuvo ayer. No otra cosa ocurre con los dialectos provinciales. De aquí se puede inferir lo amplio que es el abismo entre el pueblo y los libros, y lo lentas, aunque seguras, que llegan al pueblo las verdades conocidas; por eso, en lo que a la rapidez de la propagación respecta, nada difiere más de la luz física que la intelectual.
