Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Soy consciente de realizar un acto de autonegación al ofrecer al público unos versos que no pueden tener pretensión alguna de valor, ya por el simple hecho de que no se puede ser al mismo tiempo poeta y filósofo. Lo hago única y exclusivamente en favor de aquellos que, con el correr del tiempo, llegarán alguna vez a interesarse tan vivamente por mi filosofía que desearán tener algún conocimiento personal de su autor, cosa que entonces ya no podrán hacer. Dado que en la poesía, bajo la envoltura del metro y la rima, el hombre se atreve a mostrar su interior subjetivo con más libertad que en la prosa, y en general se comunica de una manera más puramente humana, más personal, y en todo caso totalmente distinta que en los filosofemas, acercándose así en cierta medida al lector, ofrezco a aquellos interesados del futuro el sacrificio de presentar aquí algunos ensayos poéticos, procedentes en su mayoría de mi juventud, en la esperanza de que sabrán agradecérmelo; a los demás les pido que lo consideren un asunto privado entre nosotros que aquí se hace público de forma casual. Publicar versos es en literatura lo que en sociedad cantar un solo: un acto de entrega personal, del que solo por las razones señaladas he sido capaz.
