Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Las rocas en el valle de Schwarzburg
Un día de sol, cuando paseaba solitario por el valle de las boscosas montañas,
Puse mi atención en los dentados peñascos
Que grises se arrancan del barullo de los hijos del bosque.
Mira, a través del murmullo del espumoso arroyo del bosque, he oído
Como una poderosa roca saludaba así a las otras:
«Alegraos conmigo, hermanas, vosotras, las más antiguas hijas de la Creación,
Porque también hoy nos baña la luz del agradable Sol,
Tan cálido y propicio como cuando salió por vez primera,
Y, en la infancia del mundo, sobre nosotras, sobre nosotras brillaba.
Desde entonces, algunos de los inviernos que se extienden lentamente
Han puesto a nuestra piel un gorro de nieve y una barba de témpanos,
Desde entonces, a muchas de nuestras poderosas hermanas
El enemigo común, el exuberante pueblo de las plantas,
