Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II A la Madonna sixtina
Ella lo trae al mundo: y él contempla espantado
La caótica confusion de sus horrores,
La salvaje furia de su violencia,
La necedad nunca sanada de sus impulsos
El dolor nunca acallado de sus tormentos, —
Espantado: pero irradia sosiego y confianza
Y brillo triunfante sus ojos, al anunciar
La eterna certeza de la salvación.