Parerga y paralipomena II
Parerga y paralipomena II Una mente bien organizada, y por lo tanto dotada de fino juicio, tiene dos ventajas. La primera, que lo importante y significativo de todo lo que ve, experimenta y lee queda fijado en ella y se graba espontáneamente en su memoria para despuntar alguna vez, cuando resulta necesario; mientras que la restante masa se derrama. En consecuencia, su memoria se parece a un fino colador que solo conserva los trozos grandes: las demás se asemejan a coladores bastos que dejan pasar todo, salvo lo que queda en ellos accidentalmente. La segunda ventaja de un espíritu así, afín a la primera, es que siempre se le ocurre a su debido tiempo lo que pertenece a una cosa, es análogo a ella o está relacionado de otra forma, por muy remoto que sea. Esto se debe a que él capta en las cosas lo realmente esencial, con lo que conoce enseguida lo idéntico y homogéneo incluso en lo más diverso en otros respectos.
El entendimiento no es una magnitud extensiva sino intensiva: por eso uno puede rivalizar en él confiadamente frente a diez mil, y una colección de mil tontos no da un hombre inteligente.
