Vidas imaginarias
Vidas imaginarias Noventa y cinco hombres partÃan a borde del Rose d’Alger, entre ellos un primer maestre, Adderley, de Providence. Cuando supieron que Phips se dirigÃa a Hispaniola, no pudieron contener su alegrÃa. Porque Hispaniola era la isla de los piratas, y el Rose d’Alger les parecÃa un buen navÃo. Y para comenzar, en una pequeña isla arenosa del archipiélago, se reunieron en consejo para hacerse caballeros de fortuna. Phips, en la proa del Rose d’Alger, escudriñaba el mar. A todo esto, habÃa una averÃa en la carena. Mientras la reparaba, el carpintero oyó el complot. Corrió a la cabina del capitán. Phips le ordenó que cargara los cañones, apuntó con ellos a la tripulación amotinada en tierra, dejó a todos sus hombres cimarrones en aquella guarida desierta, y volvió a zarpar con algunos marineros fieles. El maestre de Providence, Adderley, regresó al Rose d’Alger a nado.