Vidas imaginarias
Vidas imaginarias Fue allí donde el capitán Kid reunió a sus compañeros y les hizo izar el pabellón negro con la cabeza de muerto. Juraron todos, sobre el hacha, obediencia absoluta al reglamento de los piratas. Cada hombre tenía derecho a votar e igual opción para provisiones frescas y licores fuertes. Los juegos de naipes y de dados estaban prohibidos. Las luces y candelas debían estar apagadas a las ocho de la noche. Si un hombre quería beber después de esa hora, bebía en el puente, en la obscuridad, a cielo abierto. La compañía no recibía mujeres ni muchachos. Aquel que los introdujera disfrazados sería castigado con la muerte. Los cañones, las pistolas y los machetes debían mantenerse bien cuidados y relucientes. Las querellas se ventilarían en tierra, con sable o con pistola. El capitán y el segundo tendrían derecho a dos partes; el maestre, el contramaestre y el cañonero, a una y media; los otros oficiales a una y un cuarto. Reposo para los músicos el día del Sabbat.