Vidas imaginarias
Vidas imaginarias Dios supuesto

adie sabe cuál fue su cuna ni cómo llegó a esta tierra. Apareció en las cercanías de las orillas doradas del río Acragas, en la bella ciudad de Agrigento poco después del tiempo en que Jerjes hizo azotar al mar con cadenas. La tradición refiere solamente que su abuelo se llamaba Empédocles; nadie lo conoció. Sin duda esto ha de entenderse como que era hijo de sí mismo, tal como cuadra a un Dios. Pero sus discípulos aseguran que antes de recorrer en su gloria los campos de Sicilia, ya había pasado por cuatro existencias en nuestro mundo, y que había sido planta, pez, pájaro y muchacha. Llevaba un manto de púrpura sobre el cual caían sus largos cabellos, alrededor de la cabeza una banda de oro, en los pies sandalias de bronce y en las manos guirnaldas trenzadas de lana y de laureles.
