El Monasterio

El Monasterio

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Pues bien, entonces me cortejaban algunos galanes, pero no me había decidido por ninguno, de modo que la víspera de Todos los Santos el padre Nicolás, mayordomo de la abadía, antecesor del padre Clemente, comía nueces y bebía cerveza con nosotros. Estábamos todos alegres, y alguien me dijo que debía haber algún medio de averiguar con quién iba a casarme. Como no era nada cobarde, fue a la granja para llenar tres veces mi peso de cebada. La luna brillaba en el espacio. No había concluido aún mi tarea, cuando vi entrar en la granja un hombre, o una sombra, que se parecía de un modo asombroso a Simón Glendinning, y llevaba una flecha en la mano; exhalé un grito y caí desmayada, costando gran trabajo hacerme recobrar el conocimiento. Cuando volví en mí, quisieron hacerme creer que todo era una broma del padre Simón y del padre Nicolás, y que la flecha representaba el dardo de Cupido. Simón me dijo lo mismo después que nos casamos, sin duda porque no quería que se supiera que su espíritu se había separado de su cuerpo mientras él vivía. Pero lo cierto fue, Tibb, que nos casamos, y a los doce años una flecha le causó la muerte.

—Lo mismo que a otros muchos bravos. ¡Ojalá no hubiese un solo ganso[9] en el mundo, excepto los que tenemos en el corral!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker