El Monasterio
El Monasterio —Es cierto, padre. ¡Por qué no seguirá los consejos de San Pedro y San Pablo!
—¡Por qué no habrá respetado el divino precepto! Ya lo sabéis, Elspeth, a letra leÃda, es decir, el texto solo, leÃdo por profanos, se asemeja a esas medicinas violentas que toman los enfermos. Cuando un médico prudente y hábil las prescribe, curan en poco tiempo; pero, cuando los enfermos pretenden curarse por sà mismos, el remedio aplicado sin tino es un veneno que mata sin remisión.
—Sin duda, sin duda —exclamó la viuda, temblando—; nadie mejor que vuestra reverencia lo sabe.