El Monasterio
El Monasterio Dicho esto, el fraile se retiró, dejando a la señora Elspeth aturdida a causa de su rápida peroración y con la conciencia algo agitada por haber entregado el libro sin que lo supiera su dueña.
A pesar de la prisa que se daban el fraile y su mula para llegar al monasterio, a pesar del deseo que tenía aquel de enterar a su superior de que un ejemplar del libro que más temían lo había encontrado en el mismo recinto de los dominios de Santa María, a pesar de ciertos presentimientos que le impulsaban a alejarse lo antes posible del sombrío valle que no disfrutaba de muy buena reputación, era tan malo el estado del camino, y tal la falta de costumbre del fraile para ir en una caballería, que no había salido aún del valle, cuando el sol desapareció del horizonte.