El Monasterio

El Monasterio

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La señora Elspeth protestó, se quejó amargamente de que su antiguo amigo dudase un momento siquiera del placer que experimentaba al recibirlo, así como a su amable hija, y que pensara volver a casa de Juan Broxmouth, cuando la torre estaba siempre a su disposición, aunque hacía tiempo que parecía descuidarla. En fin, tanto dijo, que se impuso al molinero, quien no pensaba de ningún modo extremar la cuestión. Además, habiéndosele metido en la cabeza pernoctar en la torre, una acogida menos cordial no le habría satisfecho.

—No os enfadéis, señora Elspeth —contestó—. Creía que lo hacíais a propósito, pues parecía que no nos habíais visto. ¿Acaso sabía si me guardabais rencor por la discusión que sostuve con Martín acerca del derecho de molienda por la última cebada que habéis sembrado? No ignoro que las moliendas secas[13] son difíciles de digerir; pero cada cual procura recoger lo que le corresponde, a pesar de lo cual la gente dice por todas partes que molinero y bribón es una misma cosa.

—¡Ay! ¿Cómo decía eso, vecino Hob? ¿Es posible que Martín haya disputado con vos a causa de las moliendas? Le reprenderé severamente, creerlo. ¡Una mujer sola, ya lo sabéis, está tan mal servida por sus criados!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker