El Monasterio

El Monasterio

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Habéis aprendido temprano a formar proyectos sin consultar a vuestros superiores. ¿Puede saberse cuáles son esos proyectos?

—Dejaré a mi hermano y a mi madre la parte que me corresponda en el feudo de Glendearg, de que fue poseedor mi padre, y, después de suplicar a vuestra reverencia que continúe siendo para ellos un padre tan bondadoso y tan generoso como lo fuisteis siempre, iré a buscar fortuna a otra parte.

La señora Elspeth, no pudiendo contenerse más, exclamó:

—¡Oh, hijo mío! ¡Hijo mío!

—¡Hermano mío! ¡Hermano mío! —dijo al mismo tiempo Eduardo al oído de Alberto.

El subprior, sabiendo que la amistad que siempre había manifestado a la familia Glendinning le autorizaba a reprender a Alberto, le dijo:

—Joven insensato, ¿qué locura es la que os hace rechazar la mano protectora que se extiende para protegeros? ¿Acaso vuestras ideas visionarias os conducirán a un fin que os indemnice de la situación honrada e independiente que sacrificáis?

—¡Cuatro marcos de plata al año, bien y debidamente pagados! —repitió por vigésima vez el hermano sumiller.

—El derecho de pastoreo —coreó el hermano cocinero—, un tonel de cerveza doble…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker