El Monasterio
El Monasterio MI benedictino, satisfecho por haber salido bien de la empresa que le había llevado a la patria de sus antepasados, nos anunció que se marcharía al día siguiente y me invitó a comer con él antes de emprender el viaje de regreso.
A la hora indicada llegué a casa de David, comimos y, al levantarnos de la mesa, me dijo el extranjero entregándome un manuscrito muy voluminoso:
—Capitán Clutterbuck, tomad unas memorias originales del siglo XVI. En ellas se describen las costumbres de aquella época desde un punto de vista particular; son muy interesantes, y creo que serán para el público inglés un regalo muy valioso. Os autorizo, pues, para que las imprimáis, y deseo que os sean productivas.
El obsequio me sorprendió; lo examiné ligeramente y advertí que su escritura era demasiado moderna para pertenecer a un época tan remota.