El Monasterio
El Monasterio La seguridad de Julián Avenel, que estaba constantemente en guerra con los señores de las cercanías y que tomaba parte en todas las empresas misteriosas, llevadas a cabo en aquella frontera salvaje, exigía que adoptara grandes precauciones, Su idiosincrasia le exponía también a numerosos peligros, pues tan pronto adulaba a uno como a otro de los partidos que dividían el Estado, a los que defendía o combatía, según las circunstancias, por lo que nunca tenía fieles aliados ni celosos protectores.
Su vida era un estado continuo de zozobras y de peligros. Obligado constantemente a recurrir a expedientes para resolver las situaciones difíciles, daba todos los rodeos que le sugería su versatilidad; pero, una vez puesto en camino, se extralimitaba con frecuencia, mientras que, siguiendo una vía más directa, las hubiera salvado más fácilmente.