El Monasterio
El Monasterio —Hablad claramente y sin anfibologÃas, pues el lenguaje afectado no es a propósito para tratar asuntos graves. ¿Estaba abierta la sepultura antes del combate?
—SÃ, reverendo padre.
—Hijo mÃo, escuchadme. Anoche no habÃa ninguna sepultura abierta en aquel sitio, pues el viejo MartÃn pasó por allà a buscar unos ganados extraviados, y no la vio; se sostiene un combate cerca de ella; uno solo de los combatientes aparece lleno de sangre, aunque sin herida aparente; la sepultura está cerrada y cubierta de tierra. ¿Es extraño que se crea que encierra el cadáver de la vÃctima?
—Es imposible —exclamó el caballero—, si el joven aldeano no se ha matado y enterrado él mismo para perjudicarme.
—La sepultura se abrirá mañana temprano —dijo el subprior— y presenciaré la operación.