El Monasterio
El Monasterio Por otra parte, entregar a Inglaterra, o lo que era lo mismo, a la corte de Escocia, a un caballero inglés, de la familia de los Piercie, fiel servidor de la Iglesia Católica, que había ido a buscar asilo en las tierras del monasterio, era en el concepto del subprior una acción indigna, que atraería sobre todos los frailes la maldición del Cielo y la cólera de los Northumberland. El gobierno estaba casi por completo en las manos del partido protestante; pero la reina era católica aún y no se sabía si, en los diversos cambios políticos que amenazaban a Escocia, no se encontraría, en el transcurso del tiempo, en situación de proteger a sus fieles súbditos. Además, si la corte y la reina de Inglaterra eran partidarios fervientes del protestantismo, en los condados del Norte, cuya amistad o enemistad tenía gran importancia para la comunidad, había muchos católicos, cuyos jefes podían vengar la ofensa que se infiriera a sir Piercie Shafton.
Teniendo en cuenta todas estas consideraciones, el subprior adoptó la resolución de imitar la conducta del valeroso piloto que no abandona el timón durante la tempestad, procurando evitar los escollos contra los que amenaza estrellarse el barco, y abandona todos los demás cuidados al cielo y a su patrona.