El Monasterio
El Monasterio Díjole que el viajero eran un gran señor inglés que se dirigía desde el monasterio de Santa María a la corte de Escocia, y que ella le servía de guía; que Ball, su palafrén, completamente extenuado, de fatiga, habíase negado a proseguir el viaje, y que lo había dejado en el parque de Tasker, cerca de Cripplecross, por lo que el caballero había tenido la bondad de permitirle que montara en la grupa de su caballo; y que ella lo había conducido a la posada de su antiguo amigo, con preferencia a la de Pedro Peddie, que compraba la cebada en el molino de Mellerstane.
Concluyó su discurso, recomendando al posadero que preparara lo mejor que tuviera en su cocina, y añadiendo que, como el caballero llevaba mucha prisa, ella misma ayudaría a prepararle la comida.
El posadero, que no puso en duda la veracidad de esta historia, hizo conducir el caballo a la cuadra o instaló respetuosamente a su huésped en la mejor habitación que tenía disponible.