El Monasterio

El Monasterio

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Mysie, no menos activa que habilidosa, se ocupó en preparar la comida, poner la mesa, y hacer todos los preparativos que su experiencia le sugería a fin de que nada faltase al caballero. Este hubiera preferido que se abstuviera de ello, porque, aunque le lisonjeaba el apresuramiento con que la molinera lo servía, experimentaba un sentimiento penoso al ver a su Mysinda ocuparse en cuidados tan mezquinos como persona a quien le eran familiares. Sin embargo, la gracia con que Mysie llenaba sus funciones le encantaba, pareciéndole que el cuarto obscuro de aquella miserable posada se metamorfoseaba en un elegante salón donde un hada, o una pastora de la Arcadia, se esforzaba por agradar a un caballero, destinado a unión más brillante.

La gracia y desenvoltura con que Mysie cubrió la mesita redonda con un mantel blanco como la nieve, y colocó sobre ella un capón, asado a toda prisa, y una botella de Burdeos, no eran más que habilidades plebeyas; pero cada mirada que el caballero le dirigía producíale una nueva emoción. Su destreza, su vivacidad, su fino talle, su brazo y su mano de blancura encantadora y sus hermosos ojos la hacían completamente irresistible. En fin, su abnegación y su conducta, juntamente con las pruebas de valor e inteligencia que le había dado, ennoblecían sus servicios y hacían pensar al caballero:

«Que una divina beldad,

por seguirle y por amarle,


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker