El Monasterio
El Monasterio —Iré tan aprisa como queráis —repuso este último—. Pero, explicadme, ¿por qué la retaguardia de un ejército es tan temible como el cuerpo que va delante?
—Porque por lo mismo que la vanguardia se compone de hombres resueltos que no temen a Dios ni a los hombres, la retaguardia la forma toda la escoria del ejército, los mozos, los campesinos encargados del transporte de los equipajes, que roban y saquean con tanto mayor atrevimiento cuanto que saben que ya nadie les sigue y que nadie les estorba. Los primeros son verdaderos hijos de perdición, pues de sus bocas solo salen canciones impÃas y profanas. Viene después el cuerpo de ejército, en el que los nobles reformados entonan cánticos y salmos con los predicadores del Evangelio que los acompañan; y, por último, a la retaguardia van los lacayos, palafreneros, acemileros, gentes que no se ocupan más que en saquear y en beber.