El Monasterio
El Monasterio Después de la sangrienta derrota de Pinkie-Cleugh, Avenel fue uno de los que, reuniendo algunas tropas, demostraron que una nación vencida, y cuyo territorio ha invadido el enemigo, no se resigna con su suerte y hace la guerra de guerrillas que suele ser fatal a los opresores. Avenel sucumbió en una escaramuza, y la noticia de su muerte llegó al castillo de sus mayores, acompañada de un destacamento inglés que llevaba el propósito de saquearlo y de aterrorizar a los que se resistieran.
La viuda, casi privada de sentido, ignorando a dónde la conducían y por qué la arrastraban tan apresuradamente, fue trasladada juntamente con su hija por algunos servidores fieles, a través de las montañas, a la cabaña de un pastor, cuya mujer, Tibb Tacket, había sido su doncella.
Esta honrada familia le prodigó cuantos cuidados estaban a su alcance; pero pasado el paroxismo del dolor, luego de reflexionar sobre su situación, la señora Avenel envidió la suerte de su marido y se deseó la muerte. Sus servidores viéronse obligados a separarse de ella para buscar medios de subsistencia, pues hasta a sus huéspedes mismos llegaron a faltarles los recursos que partían con su antigua señora. Los forajidos ingleses les habían robado el ganado, y como este era el único medio de subsistencia de que disponían, el hambre era su porvenir.