El Monasterio

El Monasterio

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Hola, Shagram! —decíale al curarle la herida—. ¿Estás destinado a morir atravesado por una flecha como muchos bravos escoceses?

—¡Ay, ay! —exclamó lady Avenel—. ¿A qué rincón de Escocia no llegarán ellas?

—¡Que Dios libre a los escoceses de la flecha, que él sabrá defenderse de la espada! Vamos, en marcha; ya volveré por lo poco que queda aquí. No hay nadie en los alrededores; en cuanto a nuestras buenas vecinas…

—¡Por el amor de Dios, Martín —dijo Tibb—, reflexionad antes de pronunciar una palabra! Pensad en el trayecto que hay que recorrer hasta llegar a la torre de Glendearg.

Martín comprendió lo atinado de esas observaciones, pues era una gran imprudencia hablar de las hadas, ya llamándolas buenas vecinas, o aplicándolas otro cualquier nombre, sobre todo, cuando se tenía que pasar cerca del paraje en que se sospechaba que moraban aquellos fantásticos seres[8].

Pusiéronse todos en marcha. Era el día 31 de octubre.

—Hoy es tu cumpleaños, María —dijo lady Avenel, besando a su hija—. Ay! ¿Quién hubiera creído hace seis años, que la niña cuyo nacimiento inundó de placer a tantos amigos, tendría hoy que buscar asilo en casa ajena?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker