El Monasterio
El Monasterio «Que no me sorprenda lejos la víspera de ese día tres veces santificado en que sale la milicia de los espíritus lúgubres que espantan y atemorizan».
(Oda al miedo, de COLLINS).
A lady Avenel fuele imposible volver a su castillo, a pesar de sus deseos, cuando, poco tiempo después, se restableció la tranquilidad.
Un menor de edad era el rey de Escocia; la fuerza ahogaba el derecho, y los que tenían gran poder y ancha conciencia cometían toda clase de usurpaciones.
Julián Avenel, hermano menor del difunto Gualterio, se había apoderado sin ningún escrúpulo del patrimonio de este, tan pronto como la retirada de los ingleses se lo permitió. Primero se posesionó de él en nombre de su sobrina; pero, cuando su cuñada le hizo saber que se proponía volver al castillo, Julián le notificó que el dominio de Avenel era un feudo, patrimonio de los descendientes masculinos, y que él, y no la hija, era el heredero.
Un filósofo antiguo dijo que no se podía disputar con un emperador que tiene bajo sus órdenes veinte legiones, y lady Avenel no estaba en situación de sostener una querella contra un jefe que mantenía veinte merodeadores.
