El Pirata
El Pirata Las mismas causas que a los ancianos sumen en una penosa y sombría postración, hacen que los jóvenes se entreguen a un ejercicio exagerado, a semejanza del ciervo herido que procura aturdirse corriendo para olvidar el dolor de la herida.
Por eso, Mordaunt, cuando estuvo fuera de su casa y con la escopeta al hombro, marchaba precipitadamente, sin saber adónde y sin otro fin que el de olvidar la amargura de su propio despecho. Su orgullo había sufrido mucho con las expresiones del buhonero, que confirmaban las sospechas que le había hecho concebir el prolongado silencio de sus amigos de Burgh-Westra.
