El Pirata
El Pirata Minna estaba absorta en esta horrible relación, que aclaraba algunas revelaciones incompletas sobre Norna, que su padre y otros parientes le habían contado, y quedóse largo rato sumergida en sorpresa tan terrorífica que ni aun se atrevió a hablar a su hermana; pero, cuando al fin, le dirigió la palabra y no obtuvo respuesta, le tocó la mano y vio que Brenda estaba tan, fría como el mármol.
Asustada, abrió la ventana para que el aire entrase en la habitación juntamente con la pálida claridad de una noche hiperboreal, y conoció entonces que Brenda se había desmayado. Norna, su espantosa historia, sus relaciones misteriosas con el mundo invisible, todo se borró en seguida de su imaginación y se dirigió precipitadamente al cuarto de su anciana sirvienta para pedirle socorro, sin reflexionar en lo que ocurriría en los largos y obscuros corredores que velase obligada a atravesar.
