El Pirata
El Pirata Mordaunt no regresaba a su casa a pesar de haber transcurrido ya con exceso el tiempo en que, al salir, había anunciado que volvería. Esta tardanza no hubiera sorprendido ni inquietado a nadie en otra época, porque Swertha, que se encargaba de pensar y de hacer deducciones por todos los habitantes de la casa hubiera concluido diciendo que se habría quedado en Burgh-Westra más tiempo que los demás huéspedes, para tomar parte en alguna nueva diversión; pero, como no ignoraba que Mordaunt había perdido la predilección de Magnus Troil, y que además, su propósito era el de no detenerse demasiado en casa del udaller, en atención a la precaria salud de su padre, para quien seguía teniendo la misma piedad filial, la vieja ama de llaves se mostraba muy inquieta. Esta espiaba las miradas de su amo; pero Mertoun, mostrábase tan impenetrable como la superficie de un lago durante la noche. Sus estudios, sus comidas solitarias, sus paseos por los lugares desiertos y retirados, no sufrían variación alguna y parecía no acordarse de la ausencia de Mordaunt.
