El Pirata
El Pirata Cuando el preboste y Cleveland regresaron a la sala en que se encontraban los magistrados, dioles cuenta el primero de las proposiciones del pirata, y retiróse con ellos a la habitación inmediata, para deliberar.
Al quedarse solos, Cleveland y su gente fueron obsequiados con refrescos, que aceptaron, pero sin olvidarse de adoptar las precauciones necesarias para evitar una sorpresa.
Mientras tanto, Cleveland se paseaba a lo largo de la estancia, conversando con sus compañeros familiarmente.
Sorprendióles el ver allí a Triptolemo Yellowley, que, encontrándose casualmente en Kirkwall, había sido invitado por los jueces para asistir a la junta, en representación del lord chambelán. El pirata aproximóse a él y, después de saludarle, le preguntó qué asunto le llevaba a las Orcadas.
—He venido —respondió el agricultor—, para apreciar el resultado de algunos de mis pequeños planes. Hace un año que planté un huerto, a cuatro o cinco millas de Kirkwall, y me interesa saber si ha prosperado como asimismo los nueve enjambres de abejas que traje para naturalizarlas aquí y convertir en miel y en cera las flores de las malezas.
