El Pirata
El Pirata La casualidad y la tradición habían puesto a Norna en posesión de secretos que la pretendida sibila sabía utilizar para fomentar en el espíritu supersticioso de los isleños la creencia en su pretendido poder extraordinario. Conocía perfectamente sitios y salidas que ignoraban los demás, y de este conocimiento se aprovechaba para aparecer y desaparecer repentinamente con asombro de las gentes. Por eso pudo salir de la especie de tienda en la que desempeñaba el papel de sibila de Burgh-Westra, utilizando un pasadizo abierto en la pared, en el que se entraba por medio de un cuarterón de ensambladura que se deslizaba sobre otro que estaba contiguo. Sólo ella y Magnus conocían aquel secreto y la sibila confiaba que el udaller no lo descubriría. Su fortuna era considerable, y de ella se valía para proporcionarse los avisos de cuanto deseaba saber y los auxilios que necesitaba para la ejecución de sus planes. Cleveland, en aquella ocasión, admiró su sagacidad y recursos.
