Robin Hood
Robin Hood Los hombres del pueblo no intentaron oponer una resistencia inútil: se contentaron con alcanzar la segunda barrera; los normandos, impulsados por este primer éxito, se precipitaron confusamente tras ellos, y atacaron la nueva barricada con indecible furor. Por un momento, las dos partes lucharon casi cuerpo a cuerpo; la batalla se hacÃa sangrienta, pero una señal llamó a los sajones a la tercera barrera.
Esta retirada hizo que los normandos se diesen cuenta de que perdÃan a cada momento el terreno ganado.
El capitán reunió a sus hombres a fin de concertar con ellos un plan de ataque, y, escuchando sus opiniones, miraba en torno suyo.
Gamwell se hallaba situado en medio de una vasta llanura y la colina que le servÃa de parapeto era a la vez un camino impracticable para los caballos y peligroso para los hombres.
El capitán preguntó a su gente si habÃa entre ellos alguno que conociera la localidad.
La pregunta, repetida de boca en boca, llevó ante él a un campesino que pretendÃa conocer el pueblo de Gamwell, en el que tenÃa un pariente.
—¿Eres sajón, bribón? —preguntó el jefe frunciendo el entrecejo.
—No, capitán, soy normando.
—¿Está aliado tu pariente a esos rebeldes?
—SÃ, capitán, pues es sajón.