Robin Hood
Robin Hood —¡Cómo! ¿el viejo sir Guy de Gamwell-Hall, el mismo que vive al otro lado del bosque con sus siete hijos, los grandes cazadores de Sherwood?
—SÃ, hermano.
—¡Pues bien! con su ayuda arrojaré del castillo de Huntingdon al señor abad, aunque le llamen el rico, el poderoso abad de Ramsay, barón de Broughton.
—Hermano, ¿moriré vengado? —preguntó Ritson abriendo apenas la boca.
—Te doy mi palabra, te lo juro.
La agonÃa de Ritson se prolongaba, y de vez en cuando acumulaba fuerzas para hacer alguna nueva confesión. Aún no habÃa dicho todo; ¿era la vergüenza o es que la proximidad de la muerte oscurecÃa su memoria?
—¡Ah! —prosiguió tras un prolongado estertor— olvidaba una cosa importante… muy importante…
—¿Qué es?
—QuerÃa matarles. Ayer… el barón Fitz-Alwine me pagó por ello, y temiendo que no les encontrase envió tras ellos a esa gente, mis cómplices, a los que habéis golpeado esta tarde. No sé por qué quiere el barón la vida de esas dos personas… pero adviérteles de mi parte que se guarden mucho de acercarse al castillo de Nottingham.