Memorias de un burro
Memorias de un burro FINOTE.- Los cuchillos estaban con los papeles.
EL BRIGADIER.- SÃ que es suerte haber hallado y recogido todo sin ver gota, con lo negra que estaba la noche.
FINOTE.- ¡La casualidad! Mi camarada pisó encima, se agachó y, palpando, palpando, hemos cogido papeles y cuchillos, que nos hemos repartido.
EL BRIGADIER.- Pues ha sido lástima, porque el hallazgo es como para meteros en la cárcel.
FINOTE.- ¿En la cárcel a personas honradas?
EL BRIGADIER.- Eso ya lo veremos. Hasta la vista, Finote. Gendarmes, cuidad de que no se escape, como lo ha hecho más de una vez.
Y el brigadier salió, dejando a Finote abatido e inquieto.
- ¡Con Tal que Pasaportado diga lo mismo que yo! Pero mucha suerte serÃa.
Al ver entrar al brigadier, Pasaportado se vió perdido, pero hizo de tripas corazón y adoptó un aire indiferente.
EL BRIGADIER.- ¿Cómo está usted asÃ, herido y atado?
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PASAPORTODO.- No sé quién me ha atacado tan brutalmente.