Cuestiones naturales
Cuestiones naturales No se me oculta, óptimo Lucilio, que pongo los fundamentos de grandes edificios, y siendo ya viejo, quiero recorrer el círculo del universo y descubrir el principio de las cosas y sus secretos, para ponerlos en conocimiento de los demás. ¿Cuándo podrá terminar tantas investigaciones, reunir tanta cosa desparramada y penetrar tantos misterios? La vejez me empuja por la espalda y me censura tantos años empleados en vanos estudios; nueva razón para apresurarme y reparar por medio del trabajo los vacíos de una vida mal ocupada. Añádase la noche al día, aléjense cuidados inútiles y abandonemos las ocupaciones de un patrimonio demasiado lejano de su dueño; que el espíritu se entregue por completo a sí mismo y a su propio estudio, y que en el momento en que la edad huye con mayor rapidez, nuestra atención se fije al menos en nosotros mismos. Así lo haré con asiduidad, y diariamente podré medir la brevedad del tiempo.
Por el escrupuloso empleo del presente, podré recuperar cuanto he perdido. Fidelísimo es al bien aquel que vuelve a él por el arrepentimiento. Con mucho placer exclamaré con un poeta ilustre:
Tollimus ingentes animos, at maxima parvo
Tempore molimur (
