Cuestiones naturales
Cuestiones naturales XXIX. Otros creen que, además de esto, las conmociones del globo entreabrirán el suelo, brotando nuevos manantiales que producirán rÃos tales como deben surgir de depósitos intactos aún. Baroso, que interpretó a Belo, atribuye estas revoluciones a los astros y de un modo tan terminante, que designa la época de la conflagración y del diluvio. «El globo, dice, se incendiará cuando todos los astros que ahora tienen tan diferente curso, se reúnan en Cáncer, colocándose de tal manera unos sobre otros, que una lÃnea recta podrÃa atravesar todos los centros. El diluvio tendrá lugar cuando igual reunión se verifique en Capricornio. El primero de estos signos rige el solsticio de invierno; el otro, el de verano. La influencia de los dos es grande, puesto que determinan los dos cambios principales del año». Admito también esta doble causa, porque más de una ha de concurrir a tan extraordinario suceso; pero creo debo añadir la que los de nuestra escuela hacen intervenir en la conflagración del mundo. Que el universo sea alma o cuerpo gobernado por la naturaleza, como los árboles y las plantas, todo cuanto ha de hacer o sufrir, desde su principio hasta su fin, entra de antemano en su constitución, como en el germen está contenido todo el futuro desarrollo del hombre. El principio de la barba y de las canas se encuentra en el niño que no ha nacido aún, existiendo en pequeño e invisible el bosquejo de todo el hombre y de las edades sucesivas. Asà también, en el origen del mundo, además del sol, de la luna, de las revoluciones de los astros y reproducción de los animales, estaba dispuesto el principio de todos los cambios terrestres, como también de este diluvio, que lo mismo que el invierno y el verano, lo exige la ley del universo. Tendrá, pues, lugar, no por las lluvias solamente, sino por las lluvias también; no por la irrupción del mar, sino por la irrupción también del mar; no por la conmoción del globo, sino que también por esta conmoción. Todo ayudará a la naturaleza para que el decreto de la naturaleza se realice. Pero la causa más poderosa de la inmersión la suministrará la misma tierra, que ya hemos dicho es mudable y se convierte en agua. AsÃ, pues, cuando llegue el dÃa supremo de la humanidad, en el que las partes del gran conjunto deban disolverse y destruirse por completo para renacer completas, nuevas y de tal manera purificadas que no exista ya ninguna influencia corruptora, se formará más agua de la que se haya visto hasta entonces. Hoy están repartidos los elementos en justa proporción, y es necesario que sa altere esta proporción para que desaparezca el equilibrio del mundo. El agua aumentará con exceso; ahora solamente puede rodear la tierra y no sumergirla. El crecimiento deberá impulsarla por tanto a la invasión; y la tierra habrá de ceder a un elemento más poderoso que ella.