Cuestiones naturales
Cuestiones naturales XXX. Como ya he dicho, todo es fácil a la naturaleza, y especialmente cuando son cosas que decretó desde el principio, y a las que llega no de repente sino con la necesaria preparación. Desde el primer dÃa del mundo, cuando para formar el orden actual se desprendÃan todas las cosas del informe conjunto, quedó fijada la época de la sumersión de la tierra; y por temor de que la tarea fuese demasiado difÃcil para los mares, si era completamente nueva, la ensayan desde muy antiguo. ¿No ves cómo choca la ola con la orilla y parece que quiere invadirla? ¿No ves la marea llegar más allá de sus lÃmites y llevar el mar a la posesión de la tierra? ¿No ves esa incesante lucha de las aguas contra sus barreras? Mas ¿por qué tanto temor a esas ruidosas irrupciones, y a ese mar y a esos impetuosos desbordamientos de los rÃos? ¿Dónde colocó la naturaleza el agua de tal manera que no pueda invadirnos por todas partes cuando quiera? ¿No es cierto que cavando la tierra se encuentra agua? Cuantas veces la codicia o cualquiera otra causa nos impulsa a horadar profundamente el suelo, el agua pone fin a la perforación. Añade que en el interior del globo existen lagos inmensos, y más de un mar escondido, y más de un rÃo que corre debajo de nosotros. En todas partes, pues, abundarán los elementos del diluvio, puesto que hay aguas que corren en el seno de la tierra, sin contar aquellas que la rodean, y que, si contenidas largo tiempo, triunfarán al fin, reuniendo los rÃos con los rÃos y los lagos con los lagos. El mar subterráneo llenará los depósitos de los manantiales, formando en ellos abismos inmensos. De la misma manera que puede extenuarse nuestro cuerpo por medio de continuo flujo, y perderse nuestras fuerzas por excesiva traspiración, se licuará la tierra, y aunque no contribuyese otra causa a ello, en sà misma encontrará en qué sumergirse. Comprendo de esta manera la reunión de todas las grandes masas de agua, y no necesitará mucho tiempo para realizarse la destrucción. Perturbarase y quedará destruida la armonÃa del mundo en cuanto la naturaleza prescinda de su benéfica vigilancia; y en un momento, de la superficie y del interior de la tierra, de arriba y de abajo surgirán las aguas. Nada tan violento, tan precipitado en su carrera, tan terrible para lo que le resiste como inmensa mole de agua: usando de la libertad que la naturaleza misma le concederá, cubrirá todo lo que ahora separa y rodea. Asà como el fuego que estalla en varios puntos, se confunde muy pronto en vasto incendio, tanta prisa tienen por reunirse las llamas; asà también en un momento los mares desbordados formarán uno solo. Pero la libertad de las olas no será perpetua, sino que después de realizada la extinción del género humano y de las fieras cuyas costumbres habÃa tomado el hombre, la tierra absorberá de nuevo las aguas; la naturaleza mandará a los mares que queden inmóviles, o que encierren en sus lÃmites sus enfurecidas ondas, y arrojado de nuestros dominios, el Océano será relegado a sus abismos, quedando restablecido el antiguo orden. Realizarase otra creación de todos los animales, y se dará a la tierra otro hombre, ignorante del mal y nacido bajo mejores auspicios. Pero su inocencia no durará más que la infancia del nuevo mundo. La perversidad se sobrepone muy pronto; la virtud se encuentra con dificultad, necesitándose director y guÃa para dirigirse a ella, mientras que el vicio se aprende sin maestro.