De la brevedad de la vida
De la brevedad de la vida [52] Rómulo y Remo porfiaban por ser el que fundara ritualmente la ciudad y reinara sobre ella; para decidir la cuestión resolvieron recibir por separado los auspicios: Remo, en el Aventino, vio pasar seis buitres, pero por el Palatino, donde estaba Rómulo, pasaron al poco doce; a pesar de las protestas de los partidarios de Remo, los auspicios eran claramente favorables a su hermano (cf. Tito Livio, op. cit., I, 6, 3-7, 2). Quizá por esto el Aventino no se incluyó en el perímetro hasta Claudio, cf. Aulo Gelio, op. cit., XII, 14. <<
[53] El cinismo, renuente a las convenciones sociales, y el estoicismo, moralista y práctico, los presenta Séneca sin personalizar, al contrario de lo que hace con Epicuro y su ataraxia, con Carnéades (cf. Sobre la ira, III, nota 275) y su escepticismo (ponía en duda la posibilidad de la certidumbre, e incluso la existencia misma de los dioses), con Sócrates y la mayéutica. <<
[54] Porque el patronus solía corresponder al saludo matinal de sus clientes (cf. Sobre la ira, III, nota 223) con un obsequio en especie o en metálico, llamado sportula, «cestilla», pues se distribuía en pequeñas canastas. <<
[55] Cf. Sobre la vida feliz, notas 346 y 347. <<