Tratados morales
Tratados morales Disminuyóle con esta respuesta la victoria: porque habiendo perdido la ciudad, no sólo no se tuvo por vencido, más antes dio a entender no estar damnificado, mientras quedaban en su poder los verdaderos bienes de que no se puede hacer presa; y los que le habÃan sido robados y disipados, los tenÃa por adventicios y por sujetos a los antojos de la fortuna y por esta razón no los amaba como propios: pues de todo lo que está de la parte de afuera, es incierta y deslizadera la posesión. Juzga, pues, ahora si a este sabio, a quien la guerra y el enemigo práctico en batir murallas no pudieron quitar cosa alguna, si se la podrá quitar el ladrón, el calumniador, el vecino poderoso o el rico, que por no tener hijos se hace respetar como rey. Entre las espadas por todas partes relumbrantes, y entre el tumulto militar para la presa, entre las llamas y la sangre, entre las ruinas de una ciudad saqueada, y entre el fuego de los templos que caÃan sobre sus dioses, sólo hubo paz en este hombre. Según esto, no hay para que juzgues por atrevida mi proposición, pues si tuvieres de mà poco crédito, te daré fiador. Y si te parece que en un hombre no puede haber tanta parte de firmeza ni tal grandeza de ánimo, ¿qué dirás si te pongo delante quien diga lo siguiente?