Tratados morales
Tratados morales Todos, oh hermano Galión, desean vivir bienaventuradamente; pero andan a ciegas en el conocimiento de aquello que hace bienaventurada la vida; y en tanto grado no es fácil el llegar a conocer cuál lo sea, que al que más apresuradamente caminare, desviándose de la verdadera senda y siguiendo la contraria, le vendrá a ser su misma diligencia causa de mayor apartamiento. Ante todas cosas, pues, hemos de proponer cuál es la que apetecemos, después mirar por qué medios podremos llegar con mayor presteza a conseguirla, haciendo reflexión en el mismo camino, si fuere derecho, de lo que cada dÃa nos vamos adelantando, y cuánto nos alejamos de aquello a que nos impele nuestro natural apetito. Todo el tiempo que andamos vagando, sin llevar otra guÃa más que el estruendo y vocerÃa de los distraÃdos que nos llama a diversas acciones, se consume entre errores nuestra vida, que es breve, cuando de dÃa y de noche se ocupa en buenas obras.
