Tratados morales
Tratados morales Pon el pensamiento en su modestia; ponle en la taza que para todas las cosas tenía; ponle en la industria con que las ejecutaba y, finalmente, en la constancia de lo que prometía.
Cuenta a otros todos sus dichos, celebra sus hechos acordándote de ellos. Acuérdate qué fue y lo que se esperaba había de ser; porque de tal hermano, ¿qué cosa no se podía esperar con seguridad? Estas cosas he compuesto en la forma que he podido con mi ánimo desusado y entorpecido en este tan apartado sitio; y si pareciere que satisfacen poco a tu ingenio o que remedian poco tu dolor, considera que no socorren con facilidad las palabras latinas al que atruena la descompuesta y pesada vocería de bárbaros.